Comunidades indígenas fortalecidas en su cultura, capaces de enfrentarse creadoramente a las confrontaciones con una sociedad moderna (tecnologías, mercados, pensamiento económico, etc.), sin desaparecer y aportando, con sus valores y conocimientos, a la construcción de la identidad nacional.
Una vida rural con calidad, con nuevos desafíos y plena de posibilidades de capacitación y desarrollo para quienes permanecen en el campo.